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jueves, 3 de marzo de 2016

#Music @VictoriaMus Nos Presenta Lo que dejó la ola del Festival de Viña Del Mar 2016

@VictoriaMus 

 Que ya no es lo mismo, que se perdió la mística, que el verdadero monstruo era el que entraba gratis y se colgaba en los eucaliptus de la cima de la Quinta Vergara y pifiaba o lloraba con el alma una canción o un chiste. Sea como sea, el Festival de Viña sigue siendo parte de nuestro patrimonio cultural masivo, del pobre patrimonio cultural de un país que lucha día a día por recobrar su identidad. “Algo hay”, o “Aquí no pasa nada”. Este país es una caja de Pandora y eso aflora en la respuesta de la gente frente a los días que dura el Festival de Festivales.



Como músico observante y practicante, quiero hoy dar mi punto de vista, comentar algunas reflexiones que surgen de la posibilidad de reunirse con  todos los chilenos de manera virtual y disfrutar del show. Bueno, malo, excelente, inolvidable, más o menos, pero el show de Chile al fin y al cabo.
Todos los ojos de Latinoamérica y de las colonias chilenas en los más recónditos lugares del mundo se posan sobre el escenario del Festival de Festivales una vez al año, ya que históricamente ha sido catapulta de hoy emblemáticos artistas iberoamericanos. Recordemos el nacimiento de la carrera de Miguel Bosé, Julio Iglesias, incluso la de un tardío Paolo Meneguzzi, y así, cientos de artistas que han visto en este espacio la posibilidad de, por un momento, salir al mundo. La competencia ya está en décimo plano o posterior, pero bueno, la organización tampoco ha tenido la iniciativa de devolverle a esta festividad el espíritu original de Festival, como ocurre con Eurovisión, que de verdad hay un gesto generoso de los medios de comunicación por abrirle oportunidades reales a verdaderos desconocidos, en un escenario de talla mundial, con el sonido, la iluminación y el montaje digno de cualquier gran artista. Nos falta eso, quizás presupuesto o sólo falta voluntad. Falta trabajar en la recuperación de lo original, buscar y rebuscar la vuelta para afinar lo que ya hay. No quedarse en el mero show televisivo, en el romance ilícito, en el escote sin filtro.
Pasemos ahora al detalle. Confieso que no estuve pegada al televisor viendo cada minuto del Festival; no aguantaría una semana entera yéndome a dormir pasado de las 4, los horarios son indignos de cualquier persona que trabaja y tiene deberes (Sí, sí, aja), pero bueno, así es la locura festivalera y el que puede, puede. Vi lo que pude, me enteré de todas las “sabrosidades” (mezcla de sabroso y atroz), los destrozos y el no mercy contra los que se equivocaron y los shows que vi, me dediqué a observar con atención de samurái. Sirve tanto instruirse así. Vamos a revisar:

-          Eros Ramazzotti: un ícono del pop español de los noventas. Impresionante que el artista tocó hora y media, y cada una de las canciones que sonaron fueron hits radiales. Punto a favor que en Chile es particularmente querido; tuvo que sacar las canciones en español otra vez y le costaba hablar. No por eso, no se dio el lujo de bromear con Rafael Araneda, se rió de su peinado, y lo interesante de todo esto, es que con la entrevista posterior en backstage, se podía ver al artista en bruto, en una entrevista bastante informal. Así, Ramazzotti se mostró natural, espontáneo, con un humor muy particular. Su show impecable, tremenda banda y con la voz intacta. ¿Alguien no podría reconocerlo al escucharlo?. Su timbre es único.

-          Natalia Valdebenito: por lejos el nacimiento de un ícono en la Quinta Vergara. Se impuso el nuevo humor, celebró feliz su triunfo pero no derramó ni media lágrima (¡aprendan humoristas!). Se impuso como líder, ganadora, como una mujer sin tapujos que es capaz de contar hasta los secretos más íntimos de las mujeres sin edición y con la mayor de las gracias. Todas somos un poco lo que ella retrató, en mayor o menor grado. Impresionante la radiografía que sacó. Me saco el sombrero con la Nata, y de aquí al estrellato y a hacer historia.



-          Lionel Rochie: la verdad es que de muy pequeña recuerdo haber escuchado a Lionel Riche, su música sonaba en las escenas de la vida, pero nunca lo incorporé como tal, por eso, según yo, no iba a conocer mucho de lo que presentara en el Festival. Tapaboca del porte de todo Viña del Mar para mí. Porque sí me di cuenta que conocía todas las canciones, salvo una o dos. Su música ha sonado en todas las épocas, es transversal. Lejos, pero lejos el mejor artista que pisó el Festival de Viña del Mar 2016. A sus 66 años, vino a darnos clases de lo que es ser artista, con una energía que ya se la hubieran querido Don Omar o NickyJam. Una energía verdadera. Su voz, perfecta, su expresión al interpretar, su mirada, su alegría, la manera en que hizo participar al público de su música, la velocidad del show, ¡¡y la banda!! La banda compuesta por pocos músicos, pero que llenaban el escenario como una sinfónica. Impresionante. Puros hits, sonido ecléctico, para todos los gustos y más encima, Lionel compuso el himno de los ochentas, y quizás el más representativo de la cultura moderna: “We are thworld”…Lionel Riche es una leyenda viva y los que lo vimos, aunque fuera a través de la tv vivimos un momento único. Yo quedé estremecida, la verdad. Se removió algo dentro de mí, me hice preguntas, de dónde vengo y hacia dónde voy. Eso es lo que debe hacer un artista,  el artista que te deja preguntas y te responde verdades. Único, maravilloso, para siempre.

-          Pablo Alborán: sol naciente del pop latino, romántico de primera. Español, hijo ilustre de las redes sociales, que tímidamente subía videos cantando y un día fue descubierto. Uno de los pocos a los que se les ha cumplido el sueño del pibe: que te descubran y te lleven a la fama sin moverte de casa. Pablo Alborán dio un show redondo, buena puesta en escena, buenos músicos lo acompañan. Él hace gala del romanticismo. A cada mujer que lo miraba la hizo sentir única. Generó una atmósfera de intimidad, esa es su tónica. Escuché por ahí que hará un receso porque necesita definir hacia donde llevará su carrera musical. Muy sabio para sus 26 años. Yo veo que él es un diamante en bruto. Veo que va a llegar lejos (impresión mía). ¡Además que es tan bonito!. La belleza no hace la felicidad del músico, pero sí que ayuda. Me parece que su música puede dar más, que él compositivamente es  más y también como intérprete vocal puede más. Yo lo atribuyo al camino natural del artista, va bien, muy bonita presentación.



-          Edo Caroe: lo que le hace falta a Chile!. Ícono de la nueva generación del humor. Logró poner sobre el escenario de la Quinta lo que por lo menos el 70% de los chilenos piensa. Eso hace falta hoy en día. Alguien que alce la voz por nosotros, los que a diarios nos cuestionamos si abandomanos nuestros hogares y puestos de trabajo para salir a protestar por la infinidad de injusticias del sistema. Vía alternativa para que se alce la voz del pueblo. Que se replique, se alce y se fortalezca.

-          Rodrigo González: es bueno ver nuevos rostros aunque este hombre ha ejercido años en la creación de guiones detrás de exitosos humoristas. Muy liviana su rutina, con guiños y muletillas que quedan en la retina y luego se convierten en formas comunes de hablar. Aludió a la identificación como recurso clave, usado por él y los demás comediantes este festival, fue la tónica, el denominador común. Muy bien logrado.

          Javiera Mena:la prensa fue implacable con ella. Partiendo por el “chascarro” con Alejandro Sanz. Qué difícil debe haber sido estar en su lugar. Lo imagino ¡y sufro!. De que se equivocó, sí. Cometió el error enorme de no prepararse, sí. Si no lo conocía lo suficiente o no era de su onda, debió negarse a participar en “Corazón Partío” y punto. Siento que lo hizo un poco obligada incluso. ¡Era Sanz! No cualquiera. Una oportunidad enorme para lucir, quien sabe, más adelante hacer un dueto, componer algo juntos, tantas cosas. Pero bueno, algo pasó, una mala pasada. Sobre su show. Para empezar, Javiera Mena es nuestra ícono pop por excelencia, ella ha logrado sobresalir en mercados donde difícilmente ha entrado algún chileno en este género musical, es una gran productora y compositora. Impecable puesta en escena, su sonido potente, el cuerpo de baile muy en la línea de la estética que ha venido trabajando en el último tiempo. La vi contenta, disfrutando, su voz ha crecido bastante. Sin embargo pienso que debió planear un show más arriba, más encendido, se extendió mucho en las introducciones de las canciones, mucha atmósfera con los sintetizadores. Escogió beats muy lentos para empezar, quizás debió acelerar las canciones, hacer un show más rápido. Mi opinión viene desde un lugar personal, claramente, uno cuando planea un show debe escoger caminos, y eso es únicamente basado en las necesidades personales. En las decisiones que uno considera tomar al momento de enfrentarse a determinado escenario, está el éxito total, el fracaso absoluto o la total indiferencia. Le tocó una noche con un público difícil, pese a que al parecer el espíritu de la gente era “tenemos que apoyar al artista nacional”. Aun así, no logró cautivar al monstruo que esa noche era más mostro que nunca. Aperró, hizo un show que se ve elaborado y hecho con amor. Lástima que el mundo de la televisión, la televisión más cruda que es la que da origen al Festival de Viña, no da opciones de abrirse a otros ritmos, al ritmo de “no todo es punchi, punchi”. Aun así me quedo con la hermosa idea de que Javiera Mena se paró ahí, en el escenario más importante de Chile y de Latinoamérica representando al género femenino pop, con garra y ese precedente es lo que debe quedar.



Y listo, estos fueron los únicos shows que vi completos con atención de cirujano analítico e incrédulo. Encuentro que en términos generales el festival estuvo a un buen nivel, si bien siguen faltando artistas más actuales. Sobrareaggeton, pero entiendo que a la gente le guste. Creo que de verdad la organización debe hacer un esfuerzo por exigir shows de mejor nivel, exigir canto en vivo por ejemplo, porque si van a venir a doblar, es un poco estafa igual ¿o no?. En fin. Hay artistas que sólo son de laboratorio.

Me faltaron más artistas nacionales. Los Vasquez, por ejemplo, que he sabido que pese a que gozan de gran popularidad no les interesa ir al Festival…por qué será?. Algún mix de artistas cumbiancheros, algo así como la “Fonda Permanente”, varios artistas que compartan bakcline y toquen 3 temas cada uno y armen un show unido, rápido, entretenido. Alguien que esté haciendo nueva balada, cómo no va a haber alguien por ahí?. El Festival de Viña es un escenario masivo, internacional, que reúne todas las condiciones para recuperarse de lo que fue su auge en los ochentas y noventas cuando Televisa a través de Mega, entonces Megavisión, levantaba el evento a punta de artistas mexicanos.Falta darle la vuelta de tuerca a la competencia, que no sea ese el instante para ponerse a revisar Facebook, para ir a comprar o ir al baño. Así recobraría su espíritu, de que los festivales son para dar a conocer nuevos talentos. ¡Qué lindo sería!. No hay que echar tanta cabeza, es sólo cosa de ordenar y reordenar de un lado para otro lo que ya hay. Refrescar, jugársela. Pienso que la gente está más abierta los cambios de formato, a la innovación. Independiente de eso, el Festival de Viña con todo, sigue siendo el “Festival de Festivales”, por tradición y herencia, y lo vamos a seguir queriendo así, con lo bueno, lo desarmado, las desafinaciones, las masacres humorísticas. Es parte de nuestra cultura colectiva y refleja dónde estamos como país, con más o menos seso, sin tomarlo tan en serio, lo pasamos bien. ¡Nos vemos el 2017, Festival de Viña!



VICTORIA MUS 
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M-Gallegos Group 
Chile 
Twitter: @VictoriaMus


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